Parque Nacional de Monfragüe

Parque Nacional de Monfragüe

Situado en la provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura, el Parque Nacional de Monfragüe tiene una serie de encantos que lo hacen único para quienes buscan contemplar la naturaleza, gozar de la tranquilidad y disfrutar observando un paraíso de aves.

Los ríos Tajo y Tiétar surcan el Parque y desembocan en el corazón de este espacio, y a su paso por toda la zona van formando hábitats que sirven de refugios para varias especies de aves.

Características del  Parque Nacional de Monfragüe

El Parque Nacional de Monfragüe tiene una superficie de 17.852 hectáreas de bosques y matorrales propios del mediterráneo, cuya altitud va de los 250 a los 750 msnm, y abarca siete municipios: Casas de Miravete, Jaraicejo, Malpartida de Plasencia, Serradilla, Serrejón, Toril y Torrejón el Rubio.

Tiene esa combinación de montañas y planicies que son la atracción para quienes buscan explorar y disfrutar de lugares con mixturas y variedad de paisajes.

  • Fue declarado parque natural el 4 de abril de 1979. 
  • En 1988 se declaró zona de especial protección para las aves, ZEPA
  • En el año 2003, la UNESCO le dio el reconocimiento de Reserva de la Biosfera, por ser un lugar de interés científico donde se vela por la protección y conservación de la biodiversidad.

Fauna

En el Parque Nacional de Monfragüe cohabitan alrededor de 200 especies de vertebrados, especialmente aves, que se ubican en las riberas y orillas de los ríos, donde suelen dejarse ver el Martín pescador, la cigüeña negra, diferentes tipos de garzas, y otras aves que se refugian allí durante el invierno o están de paso para migrar hacia otros lugares.

Flora y fauna de Monfragüe

Del grupo de mamíferos abundan el gato montés, el tejón, la nutria, la garduña, el meloncillo, el zorro y la jineta, y en algunos lugares pueden verse conejos, jabalíes y venados. Además, existe gran variedad de peces, anfibios y reptiles que también constituyen un atractivo, debido a sus curiosos colores.

Flora

La flora tiene una variedad que está determinada por la ubicación dentro del parque; en algunas zonas están los prados de encinas y alcornoques, así como brezos, durillos, madroños, sauces, fresnos y acebos, que se encuentran en las áreas húmedas.

Los visitantes del Parque Nacional de Monfragüe tienen una cantidad de espacios acondicionados que pueden aprovechar para no dar tregua al aburrimiento, con una serie de miradores desde donde pueden observar las aves que circundan el parque.

Uno de los miradores más conocidos es el del Salto del Gitano o Peña Falcón, bien por su ubicación, rodeado de un paisaje excepcional, y por la cantidad de aves que pueden observarse desde ese lugar. Otra opción para los visitantes son las cuevas naturales donde los antepasados han dejado sus huellas a través de las pinturas rupestres.

Para quienes gustan de esa mezcla de naturaleza y ejercicios, Monfragüe tiene una serie de rutas de senderismo que están bien señalizadas e identificadas por colores de acuerdo con la duración de la caminata y su nivel de dificultad.

Así, están la ruta roja, que es la más larga, pero fragmentada en tramos; la ruta verde de alrededor de 7 kilómetros de recorrido y sin ninguna pendiente, y la ruta amarilla cuyo recorrido es de unos 9 kilómetros.

Un cielo despejado y azul

Otra distinción que destaca al Parque Nacional de Monfragüe es la singularidad de su cielo, especialmente por la noche, pues su limpieza y claridad le valieron el “sello de calidad del cielo de la Iniciativa Starlight”, debido a sus condiciones para la observación de las estrellas y el desarrollo del astroturismo, así como el buen clima, y la transparencia y nitidez del ambiente que proporciona la atmósfera.

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